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CÓMO ELEGIR AUTORIDADES ECLESIALES, BÍBLICAMENTE HABLANDO

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CÓMO ELEGIR AUTORIDADES ECLESIALES, BÍBLICAMENTE HABLANDO

Elegir a un nuevo líder no es algo que deba tomarse a la ligera sobre todo cuando éste ocupará un cargo eclesial de envergaduras considerables (liderazgo nacional o internacional). Muchas son las formas de elegir al nuevo líder y eso dependerá de la iglesia o denominación donde la elección se lleve a cabo. Acompáñenme en los siguientes párrafos, pero tengan en cuenta que mi artículo se enfoca en la “forma” no en los “requisitos”.

Hay organizaciones donde el antiguo líder ––llámese Obispo Gobernante, Supervisor, Director, Superintendente, Pastor Mayor, Obispo Nacional, etc.–– designa unilateralmente a su sucesor. Otras en cambio son más democráticas y permiten que varios candidatos compitan para el puesto, luego una asamblea de ministros y mediante votación elige al sucesor. Otras organizaciones designan al sucesor través de un Colegio de Presbíteros quienes a puerta cerrada eligen al nuevo líder gobernante. Existen algunas organizaciones que permiten al hijo del actual líder suceder a su padre cuando éste haya fallecido, como una especie de legado monárquico. También hay organizaciones donde dos o tres candidatos elegidos previamente por la asamblea son llevados ante una junta (nacional o internacional) quienes finalmente designan al nuevo patriarca. En fin, formas, colores y sabores de las elecciones eclesiales hay muchas, todas ellas legítimas “para la iglesia o denominación que la practica” (es la misma constitución de la denominación, organización o corporación eclesial quien valida su tipo de elección).

PERO, ¿CÓMO SE ELEGÍA AUTORIDADES ECLESIALES SEGÚN LA BIBLIA?

1. EL URIM Y TUMIM DEL ANTIGUO TESTAMENTO ( האורים והתומים ) 
El “Urim” y “Tumim” eran objetos que se utilizaban para descifrar la voluntad de Jehová sobre algo en particular, sobre todo cuando se trataba de asuntos nacionales concerniente a Israel (no para elegir líderes, en el A.T. esto se hacía directamente por Dios). No se sabe con exactitud qué mismo eran estos objetos, al parecer eran dos piedritas de ónice, o bien eran dos piedras planas de río, algunos sugieren que eran dos rubís o piedras de alto valor. Lo que sí se sabe es que éstas eran usadas para “echar suertes sagradas” y que las usaba el Sumo Sacerdote quien las tenía sobre su pecho (¿colgadas en un collar? ¿en una bolsita de cuero? ¿incrustadas en el pectoral sagrado? Es un misterio).

¿Cómo se usaba el Urim y Tumim? Varios comentaristas bíblicos dicen que en realidad eran tres piedras, una llevaba escrita la palabra sí, la otra no, y la tercera estaba en blanco. Esto le permitía al Sacerdote preguntar a Dios, luego el sacerdote removía el saco donde estaban las piedras y sacaba una la cual era la respuesta, pero si salía la piedra en blanco quería decir que debían esperar y volver a hacer esto pero no el mismo día. Otros comentaristas afirman que eran solo dos piedras planas, ambas piedras pintadas por un lado blanco y por el otro negro. El color blanco representaba un “sí” mientras que el negro un “no”. El sacerdote arrojaba las piedras para hacerlas rodar sobre el suelo y si ambas piedras quedaban con el lado blanco era un sí de Dios, si salían con el color negro era una respuesta negativa del Señor. Algunos comentaristas “no bíblicos” sino de la línea de la ufoteología (teología de los ovnis) aseguran que eran dos piedras que se iluminaban cuando el Sacerdote entraba al lugar Santísimo y que eran una especie de radio-transmisor que le permitía al sacerdote comunicarse con los “antiguos astronautas” (Éxodo 28:30; Levítico 8:8; 16:8-10; Números 26:55-56; 34:13; Deuteronomio 33:8-10; Josué 14:1-2; 16:6-8,10; Nehemías 10:34; 11:1; 1ª Crónicas 24:5,7,9; 26:13-14; 1ª Samuel 14:36-42; 22:19; Proverbios 16:33).

Según la tradición judía, el uso del Urim y el Tumim cesó cuando los ejércitos babilonios mandados por el rey Nabucodonosor desolaron Jerusalén y destruyeron su templo en el año 607 a.C. (Esdras 2:61-63; Nehemías 7:63-65. Talmud de Babilonia, Sotá 48b.).

2. LA ELECCIÓN DE MATÍAS, EL NUEVO APÓSTOL POR SORTEO (Hechos 1:12-26)
Algunos pretenden afirmar que los apóstoles utilizaron el Urim y Tumim para elegir al sucesor de Judás, pero eso es incorrecto. La razón es simple, ese recurso estaba reservado exclusivamente para el Sumo Sacerdote (ni siquiera Moisés usó esas piedritas para consultar a Jehová, no le estaba permitido). Así entonces es imposible que Pedro o cualquiera de los otros 10 se hubiesen atrevido a hacer uso de este método ––como judíos sabían que no podían hacerlo––. Entonces, ¿qué tipo de suertes echaron? Me estoy refiriendo a Hechos 1:26 cuando Matías fue elegido.

Según una tradición antigua los apóstoles usaron dos piedras corrientes y pusieron el nombre de José en una y el de Matías en la otra, luego de haber orado Pedro sacó una de esas piedras desde una caja de cuero y el nombre que apareció fue el de Matías. Por supuesto que no hay evidencia bíblica para sostener esto pero esta tradición cobró bastante fuerza en los primeros siglos de la iglesia, ¿sucedió así o no no lo sé?, solo me remito a mis investigaciones. Ahora bien, Matías no fue elegido por ser bueno, virtuoso o por haber hecho méritos. Matías se convierte en apóstol por sorteo: su elección fue “echada a suertes”, dejada a la simple voluntad de Dios, según una práctica arcaica de elección (Números 26:55; 1ª Samuel 10:20-21; Proverbios 18:18; 1ª Crónicas 24:5).

3. LA ELECCIÓN DE LOS SIETE DIÁCONOS (Hechos 6:1-6)
Es curioso que para ese tiempo ya no se usó el método de la suerte para elegir a los siete líderes diaconales, ¿por qué? No lo sabemos con exactitud, quizá se deba a que el derramamiento del Espíritu Santo les dio a los apóstoles una nueva forma de “ver y hacer iglesia” (ya no era necesario recurrir a métodos antiguos). El método de elección fue bastante “moderno” pues los apóstoles pusieron los requisitos que los diáconos debían cumplir y dieron libertad a la asamblea (la iglesia local de Jerusalén) para que eligiera hombres dentro de su propia comunidad. Fue así que, según el relato bíblico, fueron los discípulos de Jerusalén quienes presentaron los nombres de los siete a los apóstoles: Esteban, Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás.

No obstante fueron los “doce” quienes aprobaron la elección al orar por ellos e imponerles las manos. Algunos han sugerido que en este tipo de elección fue la asamblea la protagonista pero en realidad no lo fue, la iniciativa de elección fue de los apóstoles (6:2) y la última palabra también fue de ellos (6:6); sin embargo el que hayan permitido a la hermandad elegir a los candidatos es algo que para ese tiempo era completamente trascendental.

4. LA DESIGNACIÓN DE BERNABÉ Y PABLO POR PROFECÍA (Hechos 13:1-3)
El caso de estos misioneros es distinto a todos los demás. Se aprecia aquí la intervención directa del Espíritu Santo ––no que esto no hubiese ocurrido en la elección de los siete diáconos––, pero aquí fue el Espíritu quien designó directamente a Pablo y Bernabé para misionar entre los gentiles.

Ahora bien, es curioso la forma en que esto ocurrió y me parece pertinente detenernos en algunos detalles:

– Esto ocurrió en la iglesia ubicada en Antioquía (¿Antioquía de Pisidia? No, la otra Antioquía, la que estaba al norte de lo que ahora es Siria. Por tanto la iglesia donde ocurre este hecho estaba ubicada en la ciudad llamada Antioquía de Siria).

– En dicha iglesia habían profetas y maestros, entre los que destacaban cuatro nombres: Bernabé (el que después sería el compañero de misiones de Pablo), Simón el negro (que según se creía fue el mismo Simón que ayudó a cargar la cruz de Cristo obligado por los soldados romanos Mateo 27:32; Marcos 15:21-22; Lucas 23:26-28), Lucio de Cirene (un eminente maestro de la época que, según la tradición llegó a ser Obispo de la ciudad de Cirene), y Manaén (amigo de infancia del rey Herodes, el que mandó cortar la cabeza de Juan Bautista. Este Manaén era un personaje distinguido y posiblemente rico, perteneciente a la aristocracia greco-romana).

– Nótese el orden que Lucas, el escritor de Hechos da a este relato. Pone en primer lugar a Bernabé, según se cree porque de los cuatro personajes él era el de mayor eminencia (ya sea por antigüedad, experiencia, maestría, reconocimiento ministerial o bien porque fue uno de los discípulos presenciales de Jesús).

– El relato también dice que “ministrando estos al Señor”, una traducción más moderna nos da a entender que estos cuatro personajes estaban adorando y en ayuno (seguramente con otros discípulos de la iglesia de Antioquía), una práctica común en esos tiempos. Y fue que en medio de ese ejercicio espiritual cuando el Espíritu Santo revela su voluntad: “Apartadme a Bernabé y Pablo para la obra a que los he llamado” (v. 2).

– Pero, ¿cómo habló el Espíritu? Lo más probable fue a través de una profecía, de ahí que Lucas se encarga de decirnos que en dicha iglesia había profetas.

– No obstante se discute entre los expertos quien “avaló” dicha profecía. Hechos no lo dice pero parece indicarnos que los otros tres, Simón, Lucio y Manaén fueron los que lo hicieron al imponer las manos sobre Bernabé y Pablo, o sea validaron la elección que el Espíritu había hecho mediante profecía (v. 3).

¿CÓMO ELEGIR CORRECTAMENTE HOY?

No es mi intención señalar tal o cual forma de elegir a nuestras autoridades de iglesia, ya mencioné en los párrafos de inicio que cada organización eclesial tiene su forma de hacerlo, lo que sí me atrevo a formular es una especie de recomendaciones a la hora de elegir (votar, proponer o designar) a la persona que ocupará el cargo de eminencia al cual se está postulando. He aquí mis 7 recomendaciones las cuales reconozco son antojadizas pero también producto de mi experiencia y de mis estudios bíblicos:

1. Elija a su candidato después de un tiempo de oración, profunda reflexión, lectura de la Biblia y tiempo a solas. Estas disciplinas espirituales permitirán al votante estar conectado con el Padre, sosegar el alma, aquietar las emociones ––que suelen ser tan traicioneras sobre todo en estas cuestiones–– y tener la mente abierta a la voz de Dios.

2. Hágase esto con responsabilidad y no solo por cumplir. No vaya a votar solo por hacerlo, el quemeimportismo habla mal de usted y es contrario a la proactividad, uno de los hábitos más poderosos de los líderes sanos.

3. Vote con imparcialidad y no por influencias de compañeros, favoritismos, revancha, tendencias políticas y conveniencias personales. ¡Sea dueño de su propio voto!

4. Hágase esto con temor pensando y creyendo que detrás de las elecciones hay un Poder Superior a toda política, poder que fue capaz de mover el “urim y turim” a favor de Israel y que puede hacerlo hoy a favor de la iglesia, denominación u organización.

5. Observe el testimonio del candidato, tanto en lo personal, familiar como profesional. Saque sus propias conclusiones en base a la Biblia y la vida misma.

6. Hágase esto con espíritu crítico y no criticón: Analice las carencias del candidato pero también reconozca sus virtudes.

7. Hágase esto priorizando la experiencia por sobre lo nuevo, aunque sin descartar que lo nuevo es lo que muchas veces falta para revitalizar lo viejo. Una palabra concilia ambos conceptos, “equilibrio”.

CONCLUSIÓN

Elegir a una autoridad para un puesto de eminencia en la Iglesia es una oportunidad dada por Dios para continuar la obra misional y mejorarla, pero esto jamás pasará si los que pudiendo elegir a consciencia no lo hacen. Así entonces ya sea que usemos las piedritas del A.T., que echemos suertes, que designemos a siete o bien mediante profecía ––o cualquiera sea la forma de elección de su organización––, tómele el peso a la forma de elegir y hágalo con la entereza que se espera de usted, sabiendo que la persona que ocupará el cargo llevará a la Organización a un nuevo nivel, para bien o para mal eso dependerá de que tan bien elijamos.

Les invito a leer un artículo anterior a éste que titulé «EL OBISPO» en el cual hablé de la importancia de conocer el significado de esta palabra desde los vocablos griego y bíblicos. Pueden encontrarlo haciendo click en este enlace: https://gabrielgila.wordpress.com/2018/04/23/el-obispo/

Gracias por el tiempo invertido en esta lectura, les saluda su servidor…

Artículo elaborado por GABRIEL GIL ARANCIBIA 
“Educando a los ciudadanos del Reino”
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Bibliografía Utilizada

– Urim y Tumim https://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/1200004524#h=7

– Significado de Urim y Tumim https://www.significados.com/urim-y-tumim/

– Matías, apóstol por sorteo http://www.huellas-cl.com/arch/2000/lugago00/jubi3.htm

– Comentario bíblico a Hechos 1:26 https://www.preguntasbiblicas.net/hechos-126

– Notas sobre Hechos 1 http://www.waynepartain.com/Comentarios/c501.html

– Varias versiones de la Biblia en portal Bible Gate Way

– Biblia de Estudio Plenitud, Editorial Caribe 1994

– Apuntes personales de Gabriel Gil

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