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CÓMO ENFRENTAR UN GIGANTE Y VENCERLO

administrador Febrero 17, 2018 Estudios Los comentarios están deshabilitados en CÓMO ENFRENTAR UN GIGANTE Y VENCERLO
CÓMO ENFRENTAR UN GIGANTE Y VENCERLO

En la Biblia encontramos varios versículos donde se mencionan personas de gran tamaño a quienes se les conocía como “gigantes”. No hay certeza de cómo aparecieron o de dónde vinieron (muchas teorías hay al respecto). Estos personajes reciben varios nombres pero uno de los más comunes es “hijos de Anac”, refiriéndose a una raza de hombres de gran estatura que descendían de un tal Anac, de ahí que se les conocía como los “anaquitas” (Gén. 6:4; Núm. 13:28, 32 y 33; Deut. 2:11; Deut. 2:20; Deut. 3:11; Deut. 9:2; Jos. 11:21; Jos. 14:15; Jos. 15:14; Jueces 1:20; 1ª Sam. 17:4; 2ª Sam. 21:16; 2ª Sam. 21:20; Amós 2:9; 1ª Crónicas 11:23; 1ª Crónicas 20:4,5,6 y 8).

Los anaquitas, hijos de Anac o gigantes fueron una raza brava, violenta y conocidos por ser fieros en batalla. Muchos de ellos eran contratados por ejércitos extranjeros para pelear sus batallas. Se los contrataba porque su sola apariencia intimidaba a los oponentes. ¡Algunos medían hasta 3 metros de altura!

En 1ª de Samuel 17 se registra la historia de uno de estos gigantes que fue vencido de manera milagrosa por un jovencito de 18 años, uno que cuidaba las ovejas de su padre y que fue al campo de batalla a ver cómo estaban sus hermanos mayores. Y fue allí donde se produjo una de las más emblemáticas luchas entre dos personas muy diferentes entre sí: Uno era un muchacho escuálido armado apenas con una honda y cinco piedras; el otro en cambio era un hombre de gran estatura, fuerte y bravo, un guerrero experimentado y con armas poderosas. Me refiero a la historia de David y Goliat.

Siempre me he preguntado cómo David pudo vencer a un contrincante tan poderoso como Goliat. Yo sé que Dios estuvo con su siervo y fue Él quien le dió la victoria sobre el gigante, pero decidí escudriñar el relato bíblico para encontrar algunas señales que puedan servirme a mí y a quienes me escuchan de “cómo enfrentar a un gigante y vencerlo”.

¿Y saben que descubrí? Al menos 7 estrategias que David llevó a cabo para enfrentar al gigante y vencerlo. Hoy se las presento porque estoy seguro que les ayudarán a luchar la batalla de la vida.

Por cierto, un GIGANTE puede ser una enfermedad difícil, un negocio que no rinde, un proyecto que te está matando, una relación amorosa que no va ningún lado, una crisis financiera, unas deudas que te asfixian, un matrimonio infeliz, incluso puede ser un trabajo nuevo o una responsabilidad que estás por asumir, etc. En fin, un gigante es todo aquello que se te opone o que procura tu destrucción o que es demasiado grande para ti. Okey, basta de palabrería y vamos a las estrategias:

  • 1ª ESTRATEGIADavid investigó, se informó, averiguó sobre el Gigante (1ª Sam. 17:26 al 30). ¿Cómo aplicamos esto a nuestra vida? Para enfrentar una enfermedad debes averiguar todo lo que puedas acerca de ella, lo mismo con una crisis financiera, un quiebre matrimonial, problemas con tus hijos, una adicción o cualquier otra adversidad. El conocimiento es poder porque te da información valiosa que puedes usar para orar, declarar, pedir ayuda, decidir y poner manos a la obra. La Biblia dice que “el pueblo de Dios fallece porque la falta conocimiento” (Oseas 4:6).
  • 2ª ESTRATEGIADavid tuvo la Iniciativa de pelear contra el Gigante (1ª Samuel 17:32). ¿Cómo aplicamos esto a nuestra vida? Para enfrentar una situación difícil lo mejor es hacerle frente lo antes posible, no esperar a que ésta se agrande más de lo que ya es; en otras palabras “tomar el toro por los cuernos”. Hay quienes esperan que por arte de magia la adversidad se resuelva sola, esa actitud pasiva lo único que consigue es que el problema se agrave y que los recursos para enfrentarlo se acaben. Por eso lo mejor es armarse de valor y salir al campo de batalla con la intención de enfrentar y derrotar al gigante.
  • 3ª ESTRATEGIADavid recordó batallas pasadas donde obtuvo victoria (1ª Samuel 17:34 al 37). ¿Cómo aplicamos esto a nuestra vida? Cuando enfrentes problemas grandes es bueno recordar lo que Dios ha hecho por ti en el pasado, además de recordar como tú mismo, con Su ayuda, has resuelto problemas similares. Hacer esto inyectara en ti la valentía necesaria y la confianza de saber que si Dios estuvo contigo ayer también estará contigo hoy. Por tanto, recordar las victorias del pasado te aseguran las victorias del futuro…, ¡créelo!
  • 4ª ESTRATEGIADavid emprendió la lucha siendo él mismo y no imitando a otros (1ª Samuel 17:38 al 40). ¿Cómo aplicamos esto a nuestra vida? Cuando te encuentres atravesando épocas difíciles no intentes parecerte a otras personas ni anheles sus recursos: No ores como otros, no hables como otros, no alabes como otros, no gimas como otros…, se tú mismo. Dios te bendijo con tus propios recursos los cuales debes usar para enfrentar a los gigantes; no digas “si tan sólo tuviese la fe de…”, “si tan sólo orase como tal persona…”, “si tan solo fuese más espiritual”, “Si tan solo tuviese el dinero de…”. ¡NO! Tú eres tú y tienes todas las capacidades para enfrentar esa crisis, deja de envidiar a otros y enfrenta la vida con los recursos que Dios ha puesto en ti.
  • 5ª ESTRATEGIADavid declaró victoria incluso antes de que ésta sucediera (1ª Samuel 17:45 al 47). ¿Cómo aplicamos esto a nuestra vida? Las afirmaciones positivas con una herramienta poderosa que pocos utilizan, quizá porque se ha tergiversado su uso o bien porque no se sabe cómo declarar. Declarar bendición es una acción que demanda fe, pasión, valentía, coraje y la firme convicción que el Dios al que servimos actuará en favor de nosotros. En ocasiones necesitarás gritarle a tu problema, ¡reprenderlo!, pero sobre todo decir a los cuatros vientos que la victoria ya es tuya: ¡Soy bendecido!, ¡Soy próspero!, ¡Estoy sano!, ¡Saldré de ésta!, ¡Pagaré mis deudas!, ¡Esta crisis no podrá contra mí!, ¡Terminaré mis estudios y me graduaré!, ¡Mis hijos serán bendecidos!
  • 6ª ESTRATEGIADavid no reconoció en Goliat a un Gigante sino a un Filisteo Incircunciso (1ª Samuel 17:26, 32, 37). ¿Cómo aplicamos esto a nuestra vida? Cuando enfrentes una situación extrema no cometas el error de describir tu realidad: “Tengo una deuda muy grande”, “mi enfermedad no tiene cura”, “llevo 6 meses sin empleo”, “no soy feliz en mi matrimonio”, “mi familia es inestable”, “mi carrera universitaria es muy difícil”, etc. Lo único que consigues al hacer esto es agrandar tu realidad. No se trata de ignorar tu situación sino de “profetizar bendición sobre ella”. David nunca llamó a Goliat “gigante” ––si bien podía ver su altura, tamaño y portento––, lo llamó “filisteo incircunciso”; es decir, bajó a su rival a un nivel inferior a sí mismo. Es como si David le dijese, “yo soy hebreo y cuento el pacto de Dios a mi favor pero tú eres gentil y no hay un Dios como el mío que esté contigo”. Hablarle a tu realidad y no describirla es un acto que libera el poder de Dios para que trabaje a tu favor.
  • 7ª ESTRATEGIADavid le cortó la cabeza al Gigante sin pensarlo dos veces (1ª Samuel 17:51). ¿Cómo aplicamos esto a nuestra vida? Aprende a ser de las personas que terminan lo que inician y no de aquellas que andan dejando tareas sin terminar, proyectos a medias, actividades sin sentido, metas incumplidas, torres a medio construir. ¡No! Sé de los que terminan las cosas, de aquellos que cuando se comprometen en algo lo llevan a cabo  hasta verlo culminado. Así lograrás vencer esa enfermedad, esa crisis financiera, ese problema matrimonial, esa situación difícil que vienes atravesando. No seas flojo, mediocre, miedoso o pesimista, corre hacia aquellas situaciones que parecen imposibles de vencer y “córtales la cabeza sin dudarlo”, hacer esto te convertirá en un hombre o mujer que va por la vida conquistando adversidades.

CONCLUSIÓN.

En resumen, ¿cómo enfrentar un gigante y vencerlo? Usemos las siete estrategias aprendidas hoy:

  1. Investiga todo lo que puedas acerca de tu problema
  2. Toma la iniciativa de luchar contra esa adversidad
  3. Recuerda las victorias pasadas
  4. Utiliza tus propios recursos para vencer y no envidies los de otros
  5. Declara victoria antes de que suceda
  6. No describas tu realidad, profetiza triunfo sobre ella
  7. Termina lo que inicias, así aseguras bendición para ti y los tuyos

Es mi deseo que este sermón te haya ayudado y que las estrategias descubiertas te provean del valor suficiente para enfrentar a ese gigante que tienes en tu vida ––una enfermedad, una crisis financiera, deudas impagables, problemas en tu matrimonio, un hijo descarriado, un emprendimiento que no surge––; gigante que muchas veces ha hecho de tu existencia algo miserable.

Decláralo, ¡Puedo enfrentar cualquier gigante y vencer! 

Pastor Gabriel Gil

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