sábado, septiembre 23, 2017
Iglesia de Dios Territorio Centro

Pureza Moral

PUREZA MORAL

Participaremos en toda actividad que glorifique a Dios en nuestro cuerpo y evitaremos satisfacer los deseos de la carne. Leeremos, miraremos y escucharemos todo lo que sea de beneficio para nuestra vida espiritual.

Debemos glorificar a Dios en nuestro cuerpo

Nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, por lo cual debemos usarlo para la gloria de Dios (Romanos 12:1-2; I Corintios 6:19-20; 10:31). Debemos andar en el Espíritu y no satisfacer los deseos de la carne (Gálatas 5:16). Las Escrituras en varios lugares presentan ejemplos de la conducta carnal que no glorifica a Dios (Romanos 1:24; I Corintios 6:9-10; Gálatas 5:19-21; Apocalipsis 21:8). Las prácticas pecaminosas más prominentes que aparecen en estos pasajes incluyen: la homosexualidad, el adulterio, las actitudes mundanas (como el odio, la envidia y los celos), la comunicación corrupta (como el chisme, las emociones iracundas y palabras soeces), el robo, los asesinatos, las borracheras y la brujería. La brujería tiene que ver con prácticas oculta que están prohibidas por Dios y conducen a la adoración de Satanás.

Lo que leemos, miramos y escuchamos

La literatura que leamos, los programas que miremos y la música que escuchemos, afectarán profundamente nuestros sentimientos, pensamientos y conducta. Es imperativo, por lo tanto, que el cristiano lea, mire y escuche cosas que sirvan de inspiración, instrucción y le desafíen a alcanzar un nivel moral más elevado. Por otro lado, debemos evitar literatura, programas y música de contenido mundano y de naturaleza pornográfica. Un cristiano no debe mirar en el cine (o la televisión) películas u obras teatrales que sean de naturaleza inmoral (Romanos 13:14; Filipenses 4:8). 

Fomento del bienestar espiritual

El cristiano debe usar su tiempo libre en actividades que edifiquen tanto al individuo como al cuerpo de Cristo (Romanos 6:13; I Corintios 10:31-32). Debemos evitar prácticas y lugares mundanos. De igual forma, no debe participar en ningún tipo de entretenimiento que apele a la naturaleza carnal y desacredite el testimonio cristiano (II Corintios 6:17; I Tesalonicenses 5:21-22; I Juan 2:15-17).